Así te quiero. Mamá
Así te quiero
Y así te querré siempre
Este es el principio y el final de un álbum ilustrado cargado de fantasía y derroche de amor. ¿Somos capaces los adultos de condensar las razones de nuestro amor por los hijos en tan sólo unas frases? Eso es lo que pretende Gabriela Keselman bajo este título. Mi única queja, la coma del título, me explico.
Leí “Así te quiero Mamá” y pensé que originalmente un niño se atrevía a citar cuáles son las maneras de amar a su madre. “Difícil tarea”, pensé para mis adentros. Mi sorpresa al abrir el libro fue que no hablaba el niño, sino que quien se expresa es una madre. Una madre que ama desinteresadamente, pues sólo así se puede amar a los hijos, con el corazón y sin esperar nada a cambio. Sólo así, logramos ser felices con nuestros pequeños y no tan pequeños. Qué genial decírselo a los hijos, así, sin más.
Así te quiero
Y así te querré siempre
…
Pase lo que pase (sin interrogaciones)
Firmado, Mamá
Ahora sí lo entiendo. Te quiero ante todo y ante todos y debo hacer esfuerzos por no protegerte demasiado, por escucharte aunque no hables y por ser tu voz cuando tan sólo pienses. Yo soy tú y me gustaría que tú también quisieras ser… un poco yo.
Lucía Serrano es un genial complemento para comprender cuál es el objeto de este álbum: compartir confidencias con esas personillas que están a nuestro lado. Derroche de color y combinación de dibujo perfecto y borrador de imaginación. Me refiero a algo similar a este monstruillo:
Monstruos y garabatos infantiles se mezclan con dibujos supuestamente adultos. Y digo supuestamente, porque Lucía es y será, siempre, una niña con pantalones grandes. Ese desenfado en las páginas permiten que mayores y pequeños disfrutemos con naturalidad de la magia del color y la imaginación, al tiempo que contamos y recitamos los sentimientos más preciosos que salen del interior, de nuestro corazón. Un álbum en el que la ilustración mezcla su mundo y el nuestro y crea un único escenario de convivencia y amor.
Este libro es genial para trabajar conjuntamente en el respeto y la familia, para aprender a compartir y transmitir sentimientos de amor y agradecimiento. A partir de los seis años, esas frases que escribe la madre (o el padre, ¿por qué no?) son un punto de partida para la propuesta que os hago y que se desprende del planteamiento inicial: ¿son capaces vuestros hijos de escribir algo similar? Haced la prueba…
¡Ah! Y sirvan los garabatos para improvisar un nuevo álbum, muy parecido, pero esta vez con sus dibujos y sus garabatos y añadimos sus frases, que salgan de su corazón, frases como éstas, pero de ellos a vosotros. El título sería algo así:
Así te quiero, Pedrito
Sería un buen regalo, ¿no crees? Pues atrévete a pedírselo.
En la página de la editorial tenéis acceso a previsualizar unas cuantas páginas del libro.





















Enviar un comentario nuevo