Brujas!
Esta noche me invitaron de visita al mundo de las brujas de la mano de las poesías de Carmen Gil y las ilustraciones de Marina Seoane. Me enseñaron las diferencias entre bruja y hada y porqué no se tienen mucho cariño – yo creo que juntas serían muy divertidas, pero será difícil convencerlas -.
“Es ser perversa y malvada;
odiar mucho a cualquier hada
por cursi y empalagosa,
siempre vestida de rosa.”
Me enteré que las brujas son pillas, pillas de verdad y a menudo también muy divertidas. Resulta que hay una bruja llamada Margarita que se hace un lío con la varita y convierte a un príncipe en huevo frito y un caballo en bicicleta. ¡Un sofocón! Y resulta que hay otra, que se llama Agripina, que es la bruja del mar; pero a la pobre no le va nada bien y se pasa el día estornudando. ¿Sabéis que las brujas celebran fiestas de cumpleaños? Sí, sí, puros aquelarres ¿Y que no son todas iguales? No, no, cada una tiene su nombre y sus poderes particulares y así, todas son diferentes y nunca iguales. Son además muy presumidas y hasta asisten a pases de modelos, ¿os podéis imaginar? Modelos brujillas, jajaja.
Ahora conozco algunos de los ingredientes para pociones de bruja, sé que tienen sus propias tiendas y nanas para sus pequeños, vuelan en el firmamento, se lían con sus varitas y llegan incluso a tocar la luna.

Confieso que me encanta Carmen Gil… Me la imagino siempre, con una sonrisa y así lo transmite en su poesía.
Divertidos poemas, como siempre, los de Carmen Gil, borrachos de páginas convertidas en un mundo de brujas gracias al pincel de Marina Seoane. Un conjunto perfecto, simbiosis genial para que un niño de más de 6 años entre en ese mundo y se empape de literatura de brujas. Quizás quiera pedir una beca para ser una bruja terrible…
La fórmula de Carmen Gil es muy recomendable para conocer el entorno de la literatura con rima, porque con ritmo y sonrisas te permite entrar en el mundo de la poesía de una manera muy sencilla. ¿Qué nos enseñan las brujas? Aprendemos a convivir con la diferencia y la singularidad. En el mundo de las brujas, nos damos cuenta que todas y cada una tiene su personalidad y su carácter, como todos nosotros, y debemos aprender a aceptarnos así, tal y como somos, con nuestros hechizos, berrugas y sapos. Sólo es cuestión de encontrar el sentido del humor.
Me encantaría asistir a uno de esos aquelarres y llegar a todo lo que llegan las brujas y ser una de esas que…
“Y que a la de diez,
no quede ninguna
sin tocar la luna
una sola vez.”
Marina Seoane me enseñó a tocar la luna.
En la página de la editorial, encontraréis más detalles.




















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