El Giraluna
Hay quien sueña con el tacto
de la mano del rey Midas
hay quien sueña con la piedra
del poder filosofal.
Hay quien sueña con cruzadas
contra infieles en guaridas
y quien sueña con arenas
en la Meca celestial.
Yo no sueño con tenerlo todo, sólo me conformo con ver la luna, su cara y su cruz.
Gira, gira, Giraluna
gira, gira y mírame,
gira, gira, Giraluna,
y hazme ver el haz de luz,
gira, gira, Giraluna
de la cara de tu cruz.
Luis Eduardo Aute cuenta la historia de un contrario diferente, el contrario del Girasol. El Giraluna. No duerme cuando todos duermen. El Giraluna aspira ver la cara de la luna. Quiere ser diferente, el Giraluna tiene un objetivo diferente al resto de Girasoles, por algo es su posible contrario. El Giraluna cree que es posible cumplir ese objetivo y se rebela y lucha por conseguirlo, sin descanso.
¿Qué ocurre entonces? Que el Giraluna consigue lo que se propone. Ver la luna, su cara y su cruz. Consigue aquello que nadie ha conseguido y la luna le premia, por su Fe, su Constancia, su sana Curiosidad, su afán por preguntarse y cuestionarse las verdades que vivimos día tras día. El Giraluna tiene criterio.
A mi modo de ver el Giraluna tiene dos regalos: el primero es cumplir lo que se propone y ver reconocido su esfuerzo, el segundo y más hermoso, mirarse cara a cara con los ojos de la luna... “y se miran y admiran ensimismados”.
Esta es una historia que explica Luis Eduardo Aute como presentación a su canción El Giraluna, que un día decidieron convertirlo en un cuento, con dibujos, texto y música de Aute. Agradecemos a los que tuvisteis la idea de esta edición, porque esta letra llegará a muchas más personas que quizás, en su soledad, inquietud y curiosidad, se preguntan si es posible el contrario del Girasol, si existe el Giraluna, si es posible ver la cara de la luna, ver la cara y ver su cruz.
Para todos aquellos mayores que confiéis en que la diferencia y la rebeldía pueden servir para cumplir objetivos, para quienes crean que vale la pena educar en la diferencia, para los que estéis convencidos que hay que enseñar a tener criterio.
Nos atreveríamos a cantarlo y contarlo a pequeños-grandes-niños, con más de 9 años, talento, curiosidad e inquietudes. Para que les digáis que es posible cuestionar, reflexionar, decidir, hacer y cumplir.
Aquí tenéis enlace a la información de la Editorial que hizo posible esta joya de color de plata.




















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