El pequeño libro rojo
Remarco la última frase o, por el contrario, invito a esas almas sensibles a enfrentarse al sentido de este libro. Se me antoja una manera ingeniosa de fomentar la lectura, no, de fomentar el amor por los libros.
En la primera página, antes de los datos de la editorial, encontramos la siguiente cita:
“El único verdadero poder revolucionario es el poder de inventar”, Joseph Beuys
No tengo ninguna duda que Philippe Brasseur es un gran inventor y un transgresor de la comunicación en las letras.
Este cuento trata dos historias paralelas, la de una maestra ratoncilla hablando de los libros y cuentos y la de una caperucita que le da todos los usos posibles a una encuadernación con páginas llamada “libro”. Le da todos los usos, excepto uno, el de leer. Nos duele, nos entristece, nos indigna, gritamos y nos revolvemos en la silla al ver qué hace esa niña con cuernos y expresión de demonio al libro que su mentora le dijo que debía cuidar. NO PUEDO CREERLO, ¡PERO QUÉ ATROCIDAD! ¿Habíais imaginado nunca que alguien hiciera una cosa así con los libros? Inadmisible.
Esa caperucita se encuentra al lobo y parece poco prudente al contarle todo lo que ya sabemos – los ratoncitos le dicen a su maestra, en la historia paralela que ese cuento... ya lo saben -, sin embargo... algo me dice... que ese pequeño demonio también conocía el cuento... alguien muy querido debía habérselo contado...
¿Con qué me quedo? Lo importante no es pasar páginas ni tocar poco los libros, no sea que se ensucien. Lo verdaderamente importante es vivir los cuentos, contarlos, escenificarlos, interiorizarlos, pasarlo de padres a hijos y de abuelos a nietos, con palabras, con letras, con imágenes. Los libros deben ser respetados, pero más, mucho más, la imaginación de los niños.
Para los sensibles de corazón, os dejaré sólo con esta imagen:

A partir de 6 años, cuando piensan que ya tienen superado el cuento clásico de Grimm, Caperucita Roja, este libro permite ir más allá. La intención es utilizar, precisamente, un cuento, de sobras conocido por todos los niños, para dar otro mensaje: el respeto por los libros y el fomento de la lectura.
Ilustración a modo de cómic con dos historias paralelas donde la imagen juega una labor fundamental, pues nos da el mensaje implícito que no encontramos escrito. Respeto a los libros, pero también astucia, de una niña que parece un diablillo, pero que ha aprendido mucho, seguramente, a través de los cuentos. Leedlo y sabréis por qué.
Imprescindible comentar conjuntamente el contenido entre adultos y niños. Me parece una buena herramienta para trabajar en clase, además de en casa. Este libro da para muchos y grandes debates...
En la página de la editorial, Océano Travesía, encontraréis una previsualización de algunas páginas del cuento.




















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