Un día de pasos alegres
He encontrado a una amiga para mi hija, se llama Martina. Bueno, en realidad, se llama Raquel, pero se ha puesto el disfraz de Martina para repartir felicidad.
He leído un cuento que me ha hecho soltar una lágrima de felicidad.
Pensé que estaba loca por enseñar a mi hija a vivir con fantasía; pero ahora me he relajado al saber que hay más como yo.
Raquel Díaz Reguera, a través del personaje de Martina, nos enseña a soñar, a volar, a imaginar y a pensar. Pero lo más importante no es sólo eso. Lo que más me gusta es que nos enseña a esbozar sonrisas y recoger, cada día, pequeños pedacitos de felicidad. ¿Sabéis qué aprendemos con este libro? Que la vida se compone de eso, de pequeños trocitos amables y cálidos que debemos ir recogiendo; porque todos los que consigamos guardar en los bolsillos y meter en las mochilas, serán los que nos permitan seguir adelante.
Primero somos los mayores los que debemos aprender a sonreír y a disfrutar de lo que tenemos y de lo que conseguimos. Ese es el mejor ejemplo para enseñarles y educarles en lo que significa la felicidad.
¡Ah! se me olvidaba. No les robéis la sonrisa, me refiero a vuestros pequeños. Es absurdo robarla para condenarles a buscarla el resto de su vida. Mejor os contagiéis de ella. Si no sabéis cómo, preguntad a Martina, la protagonista de esta fantasía.
Os dejo con la dedicatoria del libro:
Para ti, por los pasos alegres
que nos han llevado
a encontrarnos en este cuento.

¿A partir de qué año podemos compartir fantasía? Yo creo que a partir de tres años es cuando nuestros pequeños despiertan para empezar a imaginar y soñar. A esa edad el absurdo resulta divertido y es absolutamente “comprensible”. Y si les acompañamos en esa diversión, no cesarán nunca y nosotros podremos aprender muchas cosas.
Destaco los valores de la alegría, belleza, bondad, entusiasmo y felicidad.
¿Sabéis una cosa? Con ayuda de este cuento, esta vez somos nosotros, los adultos, los que debemos y podemos aprender mucho. Aprenderemos a ser felices.
La imaginación no nos convierte en locos, sino que nos da alas para labrar el camino.
Acabo felicitando a la autora, Raquel Díaz Reguera, por ilustrar unas miradas tan tiernas y amables.

Os dejamos contenido extra de la entrevista que nuestros amigos de Menudo Castillo le hicieron a la autora, Raquel Díaz Reguera, para hablar del libro.
Y si tenéis oportunidad, entrad en el blog de Raquel Díaz Reguera, es fantástico la cantidad de registros que esconde.




















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